Himno Marcial
|
con la vida sepamos guardar si hay tiranos, también hay aceros y es de libres tan solo triunfar. Los que libres patriotas nacimos la cervíz no inclinamos al yugo: no tenemos ni rey ni verdugo, no tenemos los libres señor. Nuestra sola deidad es la Patria, nuestro culto sus santos derechos y no acatan más ley nuestros pechos que el deber, la justicia, el honor. Consentir que el ultraje nos hiera no sabemos los libres, los bravos: nuestro pueblo no es pueblo de esclavos donde pueda un tirano alentar, cada noble Adalid hondureño contra el vil agresor es baluarte que en los campos gloriosos de Marte solo tiene por lema triunfar. Nuestro altivo pendón no se mancha con desleales, inicuas acciones, no se manchan los patrios blasones con infame, oprobioso baldón, porque al punto inflamados destrozando bastilla y cadenas roja sangre al correr por las venas lavará del estigma el borrón. ˇAy de aquellos que ingratos conspiran contra el bien, la justicia y el civismo! porque cavan de afrenta el abismo donde muertos sin honra caerán. ˇAy de aquellos que ciegos de orgullo humillarnos intenten un día! porque el pueblo en su furia bravía tiene lava y poder de volcán. Libertad sacrosanta es el solo alto prez de los hijos de Honduras que adelanto, riqueza y ventura nada valen si falta el honor, porque el pueblo aherrojado no es hombre y a tan cruel y amarguísima suerte preferible mil veces la muerte, habitar en la tumba es mejor. Siempre altivos y ufanos, por eso libertad proclamamos sin vallas, o en reñidas, heróicas batallas se nos mire cual leones luchar y arrastrando el peligro mil veces al rugir de los fieros calibres por la Patria muramos cual libres o que el mundo nos vea triunfar.
A Juticalpa
mi tierra nativa, mi Patria Ciudad, que el hado inclemente de ti me ha alejado y cruel me ha vedado volverte a mirar. Cinco años que vivo sediento de verte, pues no hallo placeres ni dicha aquí y en vano yo busco bonanza a mi suerte pues nada me advierte que será de mí. Cual pobre viajero perdido y sin guía cruzando ignoráis vastísimo erial y al cruzo infelice la vida sombría y en vano alegría pretendo encontrar. Los sueños hermosos que mi tiempo formara, mi loco entusiasta felíz corazón, tan solo quimeras que en vano pensara que un día lograra su realización. Sumido en mi eterna, profunda tristeza, recuerdo la dicha que en ti desperté y pienso con ansia que mi alma embelesa, correr con presteza y a ti me volver. Más ˇay! Imposible, no sé cuándo pueda tu cielo, tus montes, tu río, mirar, no sé cuándo el hado por fín me conceda tu ambiente de nuevo, tu aliento aspirar. Cada año que paso de ti siempre ausente parece un siglo de rudo sufrir, sin verte se agobia, se abate mi frente y el alma presiente fatal porvenir. ˇOh ciencias! ˇOh estudios! Brindadme un consuelo mis horas de hastío trocad en placer, habladme del alma, del mundo, del cielo y en plácido anhelo se esparza mi ser. Prestad a mi pecho valor y constancia en tanto que pasan con lento cruzar, los días, los años, el vértigo, el ansia que da la distancia que engendra el pesar. Si en cambio de afanes ˇOh pueblo que amo! obtengo por fruto saber e instrucción, no importan mis penas, ni importa mi llanto que en este tesoro tendré galardón
La musa heróica
de tu misión, del siglo y de la fama, no derroches el estro que te inflama en dulce pero inútil melopea.
Lanza las flechas de oro de la idea,
No enerves tu vigor con el desmayo
hoy la estrofa compite con el rayo, |