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OPINIONES
LA HERMANDAD: UN SENTIMIENTO SUBLIME

Por Oscar Samuel Alemán

Como seres humanos pensamos, sentimos, observamos, tocamos y nos movemos en la naturaleza, en la sociedad y en la familia, llevando paso a paso un libro que procuramos ir escribiendo en las hojas de nuestra memoria. El estado de conciencia nos permite reconstruir cada instante de los recuerdos vividos en hechos que sobresalen de la cotidianidad, así en nuestro cerebro perduran los episodios vividos en el regazo de nuestros padres y hermanos, momentos en familia como los de las navidades con todo su folklore, su música peculiar, las comidas de ocasión, los vestidos, en fin todo el ambiente inmortal del árbol, el nacimiento, el culto o la misa, todo nos despierta la ternura y cariño por las cosas y personas. Luego en el calendario del año existen otros momentos de igual relevancia, estamos concatenados en procesos históricos de repetición que no permiten, por fortuna, poder olvidar a los seres queridos que se nos marchan al encuentro con nuestro creador universal. Cuando perdemos un hermano vivimos momentos tristes, el alma llora y el esp&iaacute;ritu debe llenarse de templanza para superar esos instantes llenos de fatalidad, esta experiencia ha marcado mi vida, murió el primogénito de mi padre. Esos episodios luctuosos nos hacen más humanos, receptivos por la expresión de solidaridad que se recibe, por el afecto de aquellos que entienden el trago amargo que debemos pasar como pago a tanta bondad, cariño, amor recibido por esos seres que no escogimos y que por fortuna, Dios nos dio como hermanos de sangre y alma, de esos corazoncitos que nos dieron su calor, sus abrazos en cada partida o llegada, que nos dieron su cariño en cada sonrisa, chiste o consejo, en fin por toda la convivencia que tuvimos en el tiempo. He perdido a mi hermano Marco Antonio, pero Dios lo ha ganado, le sirvió como pastor evangelista por espacio de treinta y cinco años, llevándole almas, brindándose a su obra de servicio al necesitado, fue un pionero de la radiodifusión cristiana en San Pedro Sula y un amigo del pueblo de Dios. Tuve el honor de acompañarlo hasta su última morada y observar que su pueblo lo lloró y le demostró cuanto le quiso, los pastores prodigaron encendidos discursos y su cuerpo fue depositado en el campo santo que lo privilegia como un hijo de Dios. Desde Juticalpa llegó una comisión de inolvidables amigos y compañeros que nos dieron su calor y estima, nos acompañaron en estos momentos difíciles, otros no dejaron de llamar al celular, ¡Por Dios, cuánto cariño recibido! A todos mi mayor agradecimiento y que el Señor se los pague. Ciertamente que los actos verdaderamente humanos son aquellos que nacen del alma, los que se escriben a puro sentimiento, por eso los evangelistas nos afirman que de nada le sirve al hombre conquistar al mundo si pierde a Dios que es amor, que la vida es corta y que todo ser tiene un tiempo para nacer y otro para morir, claro en Cristo Jesús, amén.

ADAPTÁNDONOS A UN NUEVO ESTILO DE VIDA

Por Milton R. Rodríguez

Hasta hace un par de años, más o menos, los juticalpenses no teníamos mayores dificultades en la dotación de agua potable en nuestros hogares. Por uno u otro problemita, algunos días no llegaba el vital líquido a algunos sectores, pero rápido se solventaba el impase y todo volvía a la normalidad. Incluso, en algunos barrios, como La Hoya, Mina Guifarro, El Castaño, Jesús y otros, raramente faltaba el agua, en estos lugares había las 24 horas del día. Sin embargo, todo fue cambiando paulatinamente, los vecinos de los barrios altos comenzaron a denunciar que durante semanas y hasta meses, se había ausentado el agua de sus cañerías y la gente de los barrios bajos, hasta entonces bendecidos con su fortuna, tambié,n lanzaron gritos al cielo implorando un poquito de agua para saciar sus necesidades inmediatas. Comenzó la avalancha de acusaciones en contra del gerente del SANAA en Juticalpa y éste en contra de las autoridades de la ENEE. Unos se defendían, otros se atacaban, mientras el vital líquido seguía brillando por su ausencia en casi toda la ciudad. El pueblo y los medios ya no encontraban a quien acusar, las autoridades ya no sabían qué hacer. De pronto un grupo de técnicos capitalinos aseguran que reparando los motores dañados y estabilizando el voltaje en el sector de La Morita, todos los problemas se terminan y que el agua correría a borbollones por toda la tubería juticalpense. Sin embargo, el problema sólo fue resuelto a medias ya que muchos sectores de la ciudad seguían quejándose por la falta de agua y en algunos otros, el líquido tan importante llegaba a cuentagotas. Se dijo mucho, se hizo poco. La triste realidad es que el suministro de agua potable en la cabecera departamental de Olancho es un verdadero caos. Y como no queda de otra, ya todos nos estamos adaptando al nuevo estilo de vida: contratando cisternas para llenar pilas, bañándonos con medio balde, cuando se puede, celebrando cuando por fin llega agua a la llave, construyendo pozos en nuestros hogares, cuando hay capacidad, o resignándonos a aceptar nuestra amarga y contundente verdad. Y lo peor de todo es que no se vislumbra una cercana solució,n, porque quienes pudieron hacer algo teniendo poder, como Pepe en el Congreso y Mel en la Presidencia, les importó un bledo la tragedia juticalpense y los actuales diputados só,lo tienen en su mente el vehemente deseo de reelegirse para seguir disfrutando de las mieles del poder. Estando las cosas así, imagínense ustedes cuál será nuestra situación cuando arrecie el verano durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo. No quiero imaginarme nada, no quiero ser ave de mal agüero, pero sinceramente nuestro panorama es sombrío y tenebroso. Así que por favor, diputados, alcalde, funcionarios, pueblo en general, o nos morimos de sed o nos morimos de indiferencia.

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